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El periódico Böhme no es un periódico para sentirse bien. Ella mete el dedo en la herida de los agravios políticos, económicos y sociales, especialmente en el ámbito local y regional, es decir, donde nuestros lectores se encuentran en casa. Al hacerlo, ejerce control sobre quienes toman las decisiones, tarea que le ha encomendado el poder legislativo. Este control ayuda a librar al sistema en el que vivimos de las “ovejas negras” y, en última instancia, a fortalecer la confianza básica en la interacción social. Hay abuso en todos los sistemas. La clave es exponerlo, hacerlo público y acabar con él.
El Böhme-Zeitung se siente comprometido con esta tarea. Con sus artículos quiere que sus lectores puedan tomar decisiones basadas en conocimientos sólidos, no solo en las elecciones, sino también en el ejercicio de los derechos civiles en proyectos locales y regionales controvertidos. Pero el Böhme-Zeitung ve más en sus lectores, es decir, en sus seguidores. No puede conocer todos los acontecimientos dudosos en autoridades, asociaciones, partidos y otras asociaciones si no está informada sobre ellos por informantes. Estos son extremadamente importantes para un equipo editorial y están protegidos en consecuencia. Un equipo editorial no revelará en ningún caso su identidad: después de todo, pueden invocar su derecho a negarse a testificar ante las autoridades investigadoras. Pero el Böhme-Zeitung no se contenta con describir problemas y dejar a sus lectores solos con ellos. Más bien, en numerosos artículos persigue un enfoque constructivo con el que presenta soluciones para superar los agravios descritos. Porque superar un problema es una faceta importante de nuestra vida diaria. En última instancia, todas nuestras vidas deberían ser aún más dignas de ser vividas, y esto es exactamente a lo que la Böhme-Zeitung quiere contribuir.

