Ludwig x Kusama APP
En el corazón de la obra de Kusama se encuentra la naturaleza en su constante cambio, su devenir y su desaparición, así como la infinitud del universo, donde todo lo existente finalmente se disuelve. Los patrones de lunares con los que la artista cubre objetos y personas son una expresión de esta cosmovisión tanto como sus espacios infinitos reflejados.
Tras una infancia y adolescencia en el Japón rural y patriarcal de la posguerra, Kusama escapó de su entorno a finales de la década de 1950 y se mudó a Nueva York, una ciudad marcada por el movimiento Flower Power y las protestas contra la guerra de Vietnam. Allí, adoptó una postura política y acaparó titulares con sucesos provocativos. En 1973, Kusama regresó a Japón y plasmó sus angustias existenciales en novelas y poemas, a menudo implacables. En su impactante obra posterior, volvió a crear ciclos de pinturas vibrantes y coloridas.

